jueves, diciembre 11

Ahora siiII!!!

Tengo el agrado de informar y dejar cordialmente invitado al lector que está en este momento sentado frente a un computador leyendo este mensajito a la gran, genial, cool, bacán, superpoderosa y estilosa tocata que la Wally's Band ofrecerá al muy distinguido público que tenga la amabilidad de presentarse el día martes 16 de diciembre en el hall central del Liceo Experimental Manuel de Salas a las 19:15 hrs.


Espero su asistencia !!!!
(La foto es del año pasado)

sábado, noviembre 22

Hola!


El calor tiene seco mi cerebro, además que no me deja dormir bien, quizás ese es el problema.

mm... eso.

y esta soy yo...hace un par de años eso si.

jueves, noviembre 6

Pequeña suedo-historia de cómo casi un ser azulado encuentra la poesía



¿Y qué haces tú

caminando por las calles de Santiago

como si no fuera el mismo lugar

en donde las voces se hinchaban de alegría

y la ilusión y los sueños

brotaban por las alcantarillas

mientras que los viejos de alma

se perdían dentro de las farmacias

para no volver a aparecer?


En los suelos de las calles de Santiago vive la poesía.

Está dicha y escrita en los adoquines y en las veredas.

Los libros, repletos de versos, no son más que una simple y burda fotografía, o bien, el simple reflejo de un verso que habita bajo un chicle aplastado en pleno barrio bellavista o en alguna plaza, grabado justo debajo de donde está pisando un zapato, bien a mal traer, del tipo que vende helados y que está entre un semáforo y otro semáforo de la esquina.

La poesía nos clama a gritos bajo nuestros zapatos cuando atravesamos la plaza de armas y reaparecen los cantos de siempre bajo las uñas de los pájaros de manera imperceptible, nos claman por una mirada y algo de atención, pero los aplastamos a cada momento y si algún ser azulado mira desconcertado a su alrededor, como buscando algo perdido, por medio segundo, y no alcanza ni a tropezar ni a olvidar su dirección, se sabe en ese mismo instante que acaba de estar a medio milímetro de escuchar sus versos que gritan bajo sus pies y entonces los busca.

Pero se ve rodeado de oficinistas caminando y chocando con sus maletines y se coordinan inconscientemente, todo el tiempo de manera que esconden a la poesía, no la dejan respirar para lanzar el grito definitivo, el ser azulado no logra encontrarlos, y están ahí ocultos bajo sus pies sudorosos. Entonces continúa éste su camino, resignándose a contentarse con la simple fotografía que lleva dentro del bolso, entre dos papeles absurdos, eso que es lo más cercano a la poesía.


Así decían unos versos a los pies del Santa Lucía, justo bajo una banquita, en plena alameda.

lunes, octubre 6




A falta de letras, me entretengo con las fotos...!

http://www.flickr.com/photos/panquequeconmanjar/



sábado, agosto 2


*Estaba espiando blogs por ahí y me percaté que no subía algo desde hace siglos, más de lo que creía... así que a falta de algo escrito ultimamente, revisé por ahí y encontré esto. me gusta muy poco, casi no me gusta, pero es sencillito y pasa...pasa casi desapercibido...

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Temprano por la mañana, poco después del amanecer en un día de otoño, y eso que a ella no le gustaba el otoño (Definitivamente no le gustaba el otoño, pero si amaba el invierno y sus consecuencias. Tendencia al extremismo, lo que de vez en cuando provocaba cierto malestar en sus conocidos y no tanto en sus amigos.) 

Se encontraba en un columpio rodeado de hojas otoñales y esperaba atentamente algo, miraba a todos lados de reojo. 
Se comenzó a columpiar lentamente, estuvo así cerca de 10 minutos, se cansó de esperar y se fue.
Odiaba los otoños, ¿Por qué era tan amarillo? ¿Por qué no era ni invierno ni verano? Ni aquí, ni allá. Al medio. Donde se sentía más seguro, cualquier cosa podía irse un poco a un lado o al otro según su propia conveniencia, claro, así no corría ningún riesgo.
Odiaba a la gente que no corría el riesgo.
Ahora, ya casi al medio día, estaba cerca de un supermercado y no se quería acercar más. Se detuvo a esperar nuevamente. –Ahora si que llegaba.- 
Los árboles la observaban y las hojas andaban todas muy deprimidas, no hablaban más que de la muerte:
- Ahora si que me voy.- decía una
- Yo aún te veo bien firme.- le decía la niña.
- Siempre es así, una se siente de lo más segura y zás! Te caes sin previo aviso, por eso siempre hay que esperar lo peor, yo conocía a una hoja muy confiada y un día… - y la hoja se largaba en un monólogo interminable.
La niña decidió seguir caminando por muy maleducada que la hoja la pudiera encontrar. Hoy no quería esperar con una hoja sermoneándole todo el tiempo. Por eso odiaba el otoño, las hojas siempre hablaban así y más encima era imposible hacerlas callar en esta época. – Casi peor que en primavera- se dijo en voz alta.
Siguió así casi todo el día, ya casi llegaba el invierno y le debía quedar poca espera. Por fin llegaría (una vez más) su inevitable destino de volver a la tierra, ser tierra era lo que más le gustaba. Volver a ser hoja en primavera, rodeada otra vez de la misma gente era una idea que le parecía casi insoportable.
Finalmente le dio gracias al viento por darle un viaje en el último día del otoño (¡la había salvado de la desesperación! Ya no soportaba más a esas hojas viejas y habladoras) y también por haberla llevado a conocer al otoño (a ese de verdad. Que es naranjo) y luego le agradeció al otoño por dejarla elegir ahora. Se alejó por última vez del viento, había llegado el invierno y ella no ya no volvería nunca más a ser hoja, sería tierra.
Tierra en invierno, tierra en primavera, tierra en verano y tierra en otoño. No hoja.