sábado, julio 7
viernes, junio 22
El miedo terrorífico de mis dientes
Los dolores de algún diente solían ser algo completamente desconocido para mi, de que alguna vez debieron existir no tengo duda pero no lo sé. Las caries, qué ES eso? y los frenillos, pff ! todo lo que huela a dentista... no me huele bien.
Lo que interesa aquí son 2 historias: la primera habla de un diente gordito y mal adaptado, bastante viejo pero que en su juventud no encajó bien con los demás y simplemente se fue en otra dirección, tenía (aún tiene) unas ideas bastante raras todo dentro de un caso serio de fotofobia y fobia a la betarraga (como es eso? betarrafobia... betarragafobia...betafobia... fotaberrabia...) resulta que entre mis dientes no existe el miedo, lo creen conocer todo y se sienten seguros y contentos cada uno con su lugar, con su función, con su orden y su rutina, su jerarquía y como no hablan mucho con este personaje chueco y gordito, ya lo tienen casi en el olvido y cuando lo recuerdan le tienen hasta en estima por estar ahi (si no estuviera las cosas cambiarían ...) terrible sería pensar que alguno de ellos tendría que obligatoriamente cumplir la función del diente gordito y no la de ellos... suena aterrador cualquier cambio.
La segunda historia es a la que está referida el título: el miedo terrorífico de mis dientes, y es tan grande que un día me vi forzada por las suplicas de mis molares inferiores izquierdos (de los mas bajos en esta jerarquía) a intervenir intentando averiguar que pasa y sola saqué mis propias conclusiones y asistí a una asamblea que no se había visto desde la edad de los cambios y nacimientos de mis dientes, y era la primera (yesperemosúltima) a la que yo asistía, fíjense la importancia.
Resulta que había una encía hinchada y un molar siendo empujado y que no podía mas de su propio dolor y un hoyo enorme (en relación con mis dientes por supuesto)en la encia atrás del molar, resultado: una muela enorme que dormía en la era de los cambios y nacimientos estaba intentando salir, era enorme y lo que más aterrorizaba a mis dientes era el hecho de que esta muela se había quedado dormida y para estar más cómoda y abrigada se había volteado un poco y ahora estaba atascada con mi molar. todo esto lo supe un poco después, cuando decidí que debía intervenir en mis dientes y fui al dentista.
Y era verdad que lo que huele a dentista no huele bien.
El enorme monstruo que vivían abajo de mi encía no iba a salir nunca, imposibilitado de espacio y chocando contra mi molar, había cavado un hoyo y era absolutamente necesario hacer un túnel para agarrar al monstruo y tirarlo, desechar a ese enorme pedazo de hueso que no pudo salir a tiempo porque no existía.
este pronóstico tranquilizó a la asamblea, quería decir que no intervendría en su nuevo día y que no intentaría arrebatarle el poder a los más viejos. pero pronto surgió un nuevo temor a el olor del dentista, ahora no es sólo de los dientes si no tambíen es mio. faltan unas horas para que una enorme aguja me perfore un pedacito, me desconecte de mis dientes por una hora y me condene a tener que intervenir en el mundo de mis dientes: una carie y una muela, y vienen más: las muelas del juicio suelen ser 4.
AYUDAA!!
suena complicado desordenar y cambiarle la vida a una organización como la de mis dientes.
pero por algo se empieza dicen por ahí.
y el siguientecapítuloquetalveznuncaexista....será la anarquía en una boca sin dientes. o con dientes? es como que si nadie es todos somos.
miércoles, mayo 30
Y?
III
Era un cuartito pequeño, con una televisió en blanco y negro, un mueble de la misma época, una cama y una lámpara que prefiero no describir, con paredes que, es deducible, fueron pintadas de blanco y una puerta chillona que (es discutible) también fue pintada de blanco.
Yo no sé dibujar realidades, ni emociones, lo único que te di fueron manchas (intentos de bocetos) de lo que podría llegar a ser algo (como %&R$/ te dieron tanta vida? si eras sólo un personaje y uno nada vivo, nada real, nada hecho nada ...). ahora el mundo te las dibujará y en algunos casos o cuando ya te acostumbres, los bocetos serán mucho más claros que los míos. sí, sólo hace falta cos-tum-bre.
ella se va, con un hábil movimiento te escondiste y te tomaste un café pasado ya el peligro.
recuerda, eres sólo un personaje, es sencillo, no vives, existes. Eres un lago que nunca miraré aunque lo haya buscado por años mientras dormía y tu dormías en ella no en mi, nunca dormiste en mi aunque yo te inventé, te escribí...
y ahora te estás sentando en una ventana.
Escribes pésimo, sólo me diste manchas y líneas que no podían formar alguna palabra o siquiera una letra. soy esto por tu culpa y ahora estoy aquí por el gato.
Los sombreros me parecen ridículos y he llevado uno desde que tengo memoria, por qué? si me parecen ridículos. he asimilado todo, pero ni siquiera asimilado, mas que nada es aceptado, pero siempre teniendo presente que odio el sombrero, pero sin el poder en las manos para quitármelo.
No necesitaba sobrevivir a los párrafos, y ahora necesito sobrevivir hasta a mi propia respiración.
Mejor oculta el libro, cualquiera que abra uno de esos te hace correr el riesgo (o mejor dicho, el mismo corre el riesgo) de llevarte de vuelta, de ponerte el sombrero otra vez y de convertirse en una obseción, en la obseción de un personaje.
Volvamos a lo que haces, no es algo muy interesante la verdad, no has hecho mas que mirar el reloj y caminar por la "casa", por el cuartito y mirar por la ventana, ver el reloj otra vez y echar una ojeada inquieta a la puerta cada vez que oyes un ruido, ahora te llama la atencion un reloj de pulsera que ella olvidó llevarse en la mañana, entre el apuro, el ajetreo de la rutina, quedó ahi tirado sobre la alfombra, cerca de donde quedó tu libro, al que temes tremendamente acercarte, te gusta esto de sobrevivir a ti mismo, de ser un ente, de poder respirar y tocar, y el pensar en volver a ser un cuadro, o mejor dicho un dibujo un boceto quiero decir... te parece algo lejano e inadmisible, terrible, la verdad es que no fui yo quien te inventó tal cual y como eres ahora, fue ella. yo te escribí y te pensé, es cierto, pero ella te dio la forma , te dio el pensamiento y te convirtió en dibujo, te pintó y te hizo cuadro, asi fue hasta ahora, yo sólo di la línea inicial, imaginación nada más que eso. te has convertido en un hombre imaginario, pero uno que imaginaron y fue real. caminas hacia el reloj.
mira que pareces, atraído por la hermosura de las manijas, cada una casi que de tu tamaño (a ti te faltan unos milímetros más) eres casi que un mosquito atraído hacia un resplandor, pero sabes que eres mucho mas que eso, las letras del libro te quieren de vuelta, llevas demaiado tiempo en esa ventana y las páginas parecen quedarse en blanco. un hoyo te atrae como si cayeras, el reloj marcaba las 6 y 15 cuando te agarraste del minutero para no caerte, por causa de tu peso ( ahora pesas !) ahora marca las 6 y 32.
te aferras con todas tus fuerzas, no quieres volver, sólo quieres estar unas horas más, bastaría con unas horas para que quisieras volver, pero no ahora, ahora estás condenado al instante de las 6 y 32 en que el gato entró corriendo y cerró el libro, en medio de tu entrada, de tu salida, de tu tiempo y quedaste atrapado entre una fracción de segundo y otra.
ya al anochecer llega a saludar al gato, a comer arroz esta vez y luego de eso a abrir otro libro que le acababa de comprar al tipo que se pone ahi cerca en la calle a vender libritos..
el polvo se acumula en tu libro y en el reloj.